Nunca pense q esto me ocurriria...........
Nunca pens que esto me sucedera.......Tuvo el descaro
de dejarme as de acalorada.
Mi mente super la potencia de todo lo que imagin, el desborde
de lquidos por mis clidos muslos cada vez que lea sus
palabras me haca despertar nuevas sensaciones, desenvolcando
una voluptuosidad antes nunca vista en mi.
Cuando escuche su voz la primera vez que lo llam, la adrenalina
y el deseo ilcito irrumpieron mi calma y mi cordura. Esa
cercana y esa distancia simultnea me hacia sentir una
mujer diferente. Fue entonces cuando decid conocerlo.
Era la primera vez que hacia algo prohibido y me gustaba.
Cuando lo vi, supe que el era la tentacin, la lujuria, lo
ms pervertido y atrevido, un seductor, un tormento.Su
mirada fue tan intensa y ardiente, su sonrisa tan dulce
y llena de picarda que al instante logro cautivarme...!que
delicia su sensualidad.Las pulsaciones de mi corazn
revolucionaban.El poda sentir lo nerviosa y hmeda que
estaba sin ni si quiera haberme tocado , eso le gustaba, le
excitaba...
Cmo poder olvidar esa tarde donde sabore el pecado, cmo
olvidar la complicidad, el exceso de pasin, el deseo avasallante.
Su atrevimiento sexual me consuma cuando lo vi dndose
placer de forma frentica; no se cohiba, y agitado expresaba
con su voz sonidos sofocados anunciando la fiereza de su
orgasmo. Devor visualmente aquella escena, aquel espectculo
de goce...Finalmente prob la esencia de su sexo y su aroma
embriagador.
En nuestro segundo encuentro en un lugar secreto, las delicias
del amor oral provocaron una explosin orgsmica. Me tom
con fuerza y situndose entre mis piernas estimul mi sexo.
Su lengua tropezaba con mi cltoris y sus dedos exploraban
violentamente mi tnel, buscando el encendido de mi hoguera.
Mis manos descendieron tocando mi perla y juntos buscamos
que mi cuerpo se retorciera de placer y se estremeciera
incontrolablemente, dejando escapar un largo y profundo
gemido mientras mi cuerpo se agitaba con el temblor del
clmax.
Luego el acto supremo de la intimidad lo lleno de regocijo
cuando devor con fuerza su dureza y recib la abundancia
de su espeso, clido y dulce semen en mi boca. La expresin
provocativa de su cara cuando lo miraba cada vez que lo saboreaba
sin misericordia fue un suculento deleite.
Con una sonrisa en el rostro los dos quedamos totalmente
satisfechos y con un abrazo culmin aquel momento.
En el tercer encuentro un golpe de pasin nos nubl el deseo.
Sus manos rasgaron mis bragas dejando libre mi hmedo poisn,
y mis ansias por sentir su penetracin me llevaron al desespero,
al descontrol. Nos besamos con frenes. Nuestras lenguas
se encontraban en un delicioso vaivn mientras la pasin
creca. Yo anhelaba cabalgarlo. Me monte sobre su miembro
firme y palpitante por la virilidad que lo acompaaba y
juntos comenzamos agitarnos. Durante segundos pude sentirlo,
pocos segundos... slo el y yo sabemos lo que pas.
Mi pasin se desbordaba. Me pos en su boca y comenc a mover
mis caderas para disfrutar de su experta lengua. Una inolvidable
escena me tortura la mente, cuando me pidi que me masturbara,
y con una mirada satrica tambin se estimulaba.
Me derreta por probar nuevamente su delicioso nctar,
entonces insert su pene en mi boca. Con la destreza de sus
manos y su cuerpo agitndose en mi rostro derram su bondadoso
lquido en mi labios.
Y ahora........cmo entender lo qu paso? Nunca pens
que esto me sucedera, un adis apresurado me dej con las
ganas de apagar una lascivia incontrolable.
Han pasado muchos das y aun vive en mi su recuerdo. Solo
puedo preguntarme constantemente cmo la magia se desvaneci,
a dnde se fue, si el saba que haba conquistado a una mujer
atrevida dispuesta a realizar sus deseos ms perversos
y ocultos sin ningn escrpulo.
Lo busco pero no lo encuentro, su ausencia y la espera por
la entrega total al deseo me inquietan. Pero ahora s que
nunca pasar. Lo siento. Lo s.
Debo admitirlo con toda sinceridad: su seduccin me llev
al descubrimiento ms excitante, al sabor del peligro,
de lo prohibido. El sexo prohibido es el mejor sexo lo admito.
Desde que lo conoc me siento extremadamente vibrante,
excitada, insaciable con deseos fogosos e impulsos audaces.
Una sensacin exquisita y fascinante se apodera de mi,
no hay quien no lo perciba.
De esta realidad virtual me qued una sensualidad exagerada
y desbordante, un delirio masturbatorio cada vez que lo
recuerdo y la fantasa de escuchar algn da la fuerza de
su voz diciendo VEN TE DESEO.
Los recuerdos nunca mueren y aunque se deje de mirar, besar,
oler, escuchar y tocar, no se deja de sentir porque lo llevamos
por dentro y es por eso que nada se pierde, slo lo apartamos
y dejamos de tenerlo. Y eso es lo triste, lo triste de todo,
lo triste de esto. El problema no fue encontarlo, el problema
es que no fue mo.
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